El diarioComprender su agua
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¿Qué bebemos, exactamente?
Leer un análisis de agua no exige formación ni jerga. Tres familias de parámetros, cuatro unidades, un método: la guía de lectura de nuestros técnicos, explicada con calma.
Un análisis de agua cabe en una o dos páginas. Nombres de parámetros, valores medidos, umbrales de referencia, y, al final, una conclusión. El documento impresiona a primera vista y se deja leer en cuanto se sabe dónde poner los ojos. De eso trata este artículo.
Precisemos primero qué describe ese boletín: su agua, en su grifo, el día de la toma de muestra. No la del municipio de al lado ni una media nacional. El agua cambia según el recurso, la estación y las tuberías que atraviesa. La lectura empieza, pues, por esta evidencia: se lee una instantánea, no un retrato definitivo.
De dónde viene el agua de su grifo
En España, el agua de consumo procede de los embalses y los ríos, de las aguas subterráneas y, en parte del litoral, de la desalación, en proporciones que varían mucho de una cuenca a otra. Se capta, se trata y se distribuye bajo control hasta su contador. El agua de consumo figura entre los alimentos más controlados del país, y los resultados de los abastecimientos se publican en el SINAC.
A partir del contador, en cambio, el agua circula por las instalaciones del edificio o de la vivienda: el último kilómetro, ese del que nadie más que usted se hace cargo. Un análisis tomado en el grifo cuenta el recorrido entero, red pública e instalación privada incluidas. Eso lo hace más elocuente que una media de red.
Las tres familias de resultados
Sea cual sea el laboratorio, un boletín se organiza en torno a tres familias. Cada una responde a una pregunta distinta.
- Los minerales, calcio, magnesio, sodio, potasio. Vienen de las rocas atravesadas y firman el sabor y la dureza de su agua.
- Los residuos, nitratos, trazas metálicas, a veces procedentes de las tuberías interiores, restos de tratamiento. Cuentan el recorrido del agua hasta usted.
- Los parámetros de confort, cloro libre, pH, turbidez, conductividad. Describen el equilibrio del agua y la sensación en el vaso.
Ninguna de estas familias es «buena» o «mala» en sí misma. Un agua muy mineralizada puede ser excelente; un agua muy blanda, también. Lo que cuenta es saber qué bebe usted, y decidir después, según sus usos y su gusto.
Cuatro unidades por domesticar
Las unidades son responsables de casi toda la intimidación. Solo hay que conocer cuatro para leer el documento entero.
- mg/L, el miligramo por litro: una milésima de gramo disuelta en un litro de agua. La mayoría de los parámetros se expresan así.
- µS/cm, el microsiemens por centímetro mide la conductividad eléctrica. Cuanto más mineral disuelto contiene un agua, mejor conduce la corriente: es una cifra global de mineralización.
- °fH, el grado francés mide la dureza, es decir, el contenido en calcio y magnesio. Un grado equivale a 10 mg/L de carbonato de calcio (CaCO₃), en España encontrará la dureza expresada en °fH o directamente en mg/L de CaCO₃.
- pH, el equilibrio entre acidez y alcalinidad; 7 es el punto neutro. El agua de red suele situarse entre 6,8 y 8,2.
Qué mide un medidor TDS, y qué no dice
Los pequeños medidores de bolsillo «TDS» se han multiplicado en las cocinas. TDS significa total de sólidos disueltos: el aparato mide en realidad la conductividad del agua y la convierte en una estimación de la masa total de materias disueltas, expresada en mg/L.
Es, por tanto, un indicador de tendencia, no una identificación. La cifra suma todo lo que conduce la corriente, el calcio igual que el sodio, sin distinguir nada. Un agua mineral reputada muestra un TDS alto; un agua muy pura, un TDS bajo. Entre ambas, la cifra sola no dice ni la composición, ni el sabor, ni la conformidad. Cobra sentido en la comparación: antes y después de un equipo, o de un punto de toma a otro.
Una lectura de verdad pasa por el laboratorio, parámetro a parámetro, el TDS figura en ella, puesto en su contexto. El kit de análisis de la casa sigue exactamente esa vía.
Leer «conforme» como un técnico
Queda la conclusión del boletín: «conforme». Significa que cada parámetro medido respeta los valores máximos fijados por la normativa española del agua de consumo (Real Decreto 3/2023). Es una buena noticia, y hay que leerla por lo que es: un umbral legal, pensado para la salud pública.
Más allá del umbral empieza el terreno de la exigencia personal: la dureza que le conviene a su cafetera, la mineralidad que le conviene a su paladar, la finura que usted espera en el vaso. Es una elección, no una inquietud.
Potable es un umbral. Perfecta es una exigencia.
Un técnico lee, pues, un boletín en tres tiempos: situar las familias, convertir las unidades, comparar con los umbrales. Y después hace la única pregunta que queda: ¿qué quiere usted hacer con esta agua? La respuesta le pertenece.
Fuentes
- Real Decreto 3/2023, criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, Ministerio de Sanidad, Gobierno de España.
- Guidelines for drinking-water quality, 4.ª edición, Organización Mundial de la Salud.
- Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), resultados de los abastecimientos, Ministerio de Sanidad / AEAS.
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